Una tormenta de deseos

Tus labios quemando los míos… mientras mis manos recorren tu piel cual torrentosos ríos, serían tan sólo el preludio de una gran tormenta de deseos antiguos arremolinados en nuestros cuerpos.

Misterio y pasión

Misterio y pasión se destilan dentro de mis venas como un corrosivo acido que va consumiendo el metal del cual está hecha mi razón.